LA SANTA CENA ES CON VINO Y NO JUGO DE UVA

 LA SANTA CENA SE CELEBRA CON VINO Y NO JUGÓ DE UVA 

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 1 Corintios 11:23-26



Se hará una explicación desde el punto de vista de la Santa Escritura, la historia de la iglesia y método gramático histórico, será breve con el tema del vino fermentado que eran alcohol y no jugó de uva en la Santa Cena: 

1) En la Santa Escritura, presento cinco ejemplos y referencias bíblicas sobre el tema del vino:

- 1 Corintios 11:17-22: En este versículo bíblico vemos que el apóstol Pablo se queja de los abusos en la Santa Cena con la glotonería y embriaguez, que es una profanación pecaminosa de las cosas sagradas. Ahí se observa que el apóstol Pablo no prohibió, ni quitó el vino (con alcohol) a los creyentes de la iglesia de Corintios, sino que exhorta a ellos a que tomen el vino de una manera moderada, sin llegar a la embriaguez, y que tengan reverencia y respeto a la Santa Cena del Señor, que no es cualquier cosa del común. Ni menos lo reemplaza con jugo de uvas.

- 1 Timoteo 3:8: En este versículo bíblico, el apóstol Pablo ordena a los diáconos que no sean adictos al vino, es decir, que no sean borrachos del vino; no le está prohibiendo tomar vino de una forma moderada y normal como pasa en la Santa Cena.

- Efesios 5:18 prohíbe la embriaguez, pero no prohíbe tomar el vino de una forma moderada. 

- Juan 2:1-12: Vemos que nuestro Señor Jesucristo convierte del agua al vino en la boda de Caná, cumpliendo con las peticiones de su Madre María, la Madre de Dios. Ahí Cristo tomó el vino y nunca cayó en la embriaguez.

- 1 Timoteo 5:23: Vemos que al apóstol Pablo le dice a Timoteo que no siga tomando agua, sino vino, por causa de su salud; se ve como algo medicinal el vino.



2) La Historia de la Iglesia presentó tres sucesos históricos donde el diablo ha querido quitar el vino a los creyentes porque odia el sacramento de la Santa Cena, y es un dolor de cabeza tormentoso para él porque recuerda el momento donde Cristo derrotó en la Cruz a la antigua serpiente que es el diablo:

- El Primer Suceso: Los herejes de los Acuarios, que eran como unos ebionitas, ascéticos y gnósticos que aparecieron en los primeros siglos de la Iglesia, desde el siglo II al IV, que tenían una veneración idolátrica hacia el agua, ellos querían reemplazar el vino de la Santa Cena por el agua porque veían el vino como algo malo, impuro y nocivo; ofrecían agua para la eucaristía. Ese grupo condenado por Padres de la Iglesia: Los líderes de la Iglesia primitiva, como San Ireneo, Clemente de Alejandría, San Juan Crisóstomo, San Cipriano de Cartago y San Agustín, rechazaron esta práctica y la declararon herética.

"Los acuarios son llamados así porque ofrecen agua en el cáliz del sacramento, no aquello que ofrece toda la Iglesia". San Agustín Hipona, De haeresibus, 64 (o XI en algunas numeraciones).

"Pues cuando Cristo dice: “Yo soy la vid verdadera”, la sangre de Cristo no es, de ninguna manera, agua, sino vino. Ni puede verse que esté en el cáliz su sangre, con la cual hemos sido redimidos y vivificados, cuando falta el vino en el cáliz. (…) Así pues, al consagrar el cáliz del Señor no se puede ofrecer agua sola, como tampoco se puede ofrecer vino solo. Porque si alguien ofrece solo vino, la sangre de Cristo empieza a estar sin nosotros; pero si el agua está sola, el pueblo empieza a estar sin Cristo. Cuando ambos se mezclan y se unen entre sí con una unión estrecha, entonces se perfecciona el sacramento espiritual y celestial. Así el cáliz del Señor no es realmente agua sola ni vino solo, a menos que ambos se mezclen. (…) No hay, pues, razón, hermano carísimo, para que alguien piense que debe seguirse la costumbre de ciertos hombres que en el pasado pensaron que debía ofrecerse solo agua en el cáliz del Señor". San Cipriano de Cartago, Epístola 63 (a Cecilio).

¿Por qué, después de resucitar, no bebió agua sino vino? Para arrancar de raíz otra herejía perversa. Porque hay quienes usan agua en los misterios; y Él, para mostrar que cuando entregó los misterios había dado vino, y que cuando resucitó y les presentó una mesa ordinaria sin misterios también usó vino, dijo: “del fruto de la vid”. San Juan Crisóstomo, Homilía sobre Mateo (Hom. 82 o la correspondiente sobre Mt 26, el Concilio de Trullo, can. 32)


- El Segundo Suceso: El Concilio Letrán IV de la Iglesia católica romana del siglo XIII, donde comienza a dar el inicio de la definición de la doctrina de la transubstanciación. Pero más adelante se aplica la prohibición de dar cáliz de vino a los laicos con anatema en el Concilio de Constanza (1415) y el Concilio de Trento (1562). Los escritos de la Suma Teológica de Tomás de Aquino, donde justifica teológicamente la prohibición de la copa a los creyentes laicos, influyeron en los dos posteriores concilios, como Constanza y Trento. 

Inicio de la definición dogmática de la transubstanciación (no trata el cáliz): "cuyo cuerpo y sangre se contienen verdaderamente en el sacramento del altar bajo las especies de pan y de vino, transubstanciados el pan en el cuerpo y el vino en la sangre por el poder divino." Concilio de Letrán IV (1215) – Canon 1

Justificación teológica tomista de la costumbre (influyó en los concilios posteriores): 

"Pero de parte de los que lo reciben, se requiere la mayor reverencia y cautela, no sea que suceda algo que lleve a la razón de tan grande misterio; lo que podría suceder especialmente en la toma de sangre, que de hecho, si se toma sin cuidado, podría derramarse fácilmente... por lo tanto, se observa cuidadosamente en algunas iglesias que la sangre no se le da al pueblo para que la tome, sino que la toma solo el sacerdote". Santo Tomás de Aquino – Suma Teológica III, q. 80, a. 12

Eleva la costumbre a ley y ordena castigar a quienes la rechazan (responde principalmente a pre-reformado Juan Hus y los husitas):

"aunque este sacramento era recibido por los fieles bajo ambas especies en la Iglesia primitiva, más tarde se recibió bajo ambas especies solo por los que lo confeccionan, y por los laicos solo bajo la especie de pan. (…) debe tenerse como ley que nadie puede repudiar ni alterar a su antojo sin el permiso de la Iglesia. Los que afirmen pertinazmente lo contrario… deben ser rechazados como herejes y gravemente castigados". Concilio de Constanza – Sesión 13 (15 de junio de 1415)

Anatemas formales del Concilio de Trento – Sesión XXI (16 de julio de 1562), (reafirma la doctrina de la concomitancia):

Canon 1: Si alguien dijere que, por precepto de Dios o por necesidad de salvación, todos los fieles deben recibir ambas especies: sea anatema.

Canon 2: Si alguien dijere que la Iglesia no tuvo justas causas para comunicar a los laicos solo bajo la especie de pan, o que en ello erró: sea anatema.

Canon 3: Si alguien negare que Cristo entero se recibe bajo la sola especie de pan: sea anatema.

- Juan Huss, Juan Calvino y la Confesión Belga da respuesta a los tres Concilios del catolicismo romano

"Como predicador de la palabra de Cristo, mi muy querido hermano, no te opongas a la administración de la copa, siendo éste un Sacramento instituido por Jesucristo y sus apóstoles. Ningún texto de la Escritura se le opone, sino sólo la costumbre; y pienso que esto se estableció sólo por negligencia y olvido. Pero no es la costumbre lo que debemos seguir, sino el ejemplo de Cristo. El Concilio, alegando la costumbre como motivo, ha declarado que la Comunión de la Copa por los laicos es un error, y ha ordenado que quien la practique, sea castigado como hereje, si no enmendara esta práctica. Ya, entonces, la malicia de los hombres ha condenado como un error una institución de Cristo… Prepárate cuanto antes, querido hermano, para sufrir por la Comunión de la Copa. Despójense de todo temor que sea indigno de ustedes, y permanezcan firmes en la verdad de Cristo, exhortando a los demás hermanos por el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Pienso que os darán, en apoyo de la Comunión de la copa, lo que he escrito en Constanza, Saludad a los fieles en Cristo". El Pre-reformado Juan Hus 

"La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunicación de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es la participación del cuerpo del Señor?” 1 Cor. 10:16. Porque nosotros, siendo muchos, somos un pan y un cuerpo, ya que participamos de un pan y de una copa. El Pre-reformado Juan Hus, La iglesia, capítulo 22.

El diablo, sabiendo que nuestro Señor no ha dejado nada más útil a su Iglesia que este santo sacramento, según su costumbre habitual, se ha esforzado desde el principio en contaminarlo con errores y supersticiones, a fin de corromper y destruir su beneficio, y no ha cesado de seguir este curso hasta que, por así decirlo, ha invertido por completo la ordenanza del Señor y la ha convertido en falsedad y vanidad". Juan Calvino, Breve tratado de la Santa Cena, 1541.

"Satanás, a fin de privar a la Iglesia de este tesoro inestimable, hace ya mucho que lo ha oscurecido, primeramente con tinieblas, y luego con nieblas más espesas; y además ha suscitado discusiones y disputas". Juan Calvino, la Institución de la Religión Cristiana (IV.17).

Para representarnos este pan espiritual y celestial, Cristo ordenó un pan terrenal y visible que es un sacramento de su cuerpo, y el vino un sacramento de su sangre... no sea que comiendo de este pan y bebiendo de esta copa, coma y beba su juicio. En resumen, por el uso de este Santísimo Sacramento somos movidos a un amor ardiente por Dios y por nuestro prójimo. Donde rechazamos todas las vergüenzas e invenciones detestables que los hombres han añadido y mezclado con los Sacramentos, como profanaciones, y decimos que debemos contentarnos con el orden que Cristo y sus Apóstoles nos han enseñado, y hablar como ellos hablaron de él. Confesión Belga, Articulo 35.

- El Tercer Suceso: En la mitad del siglo XIX, que era la edad de la influencia de los pietistas, las feministas de la primera ola, la revolución industrial y la templanza religiosa. En el año 1869, había un científico loco legalista que eran un dentista metodista, Thomas Bramwell Welch, que quiso reemplazar el vino fermentado por jugo de uva sin fermentar en la Santa Cena en las iglesias evangélicas protestantes. Eso sucede por primera vez en la historia de la cristiandad. Hasta el mismo dentista metodista legalista hizo activismo político para prohibir el alcohol en los Estados Unidos; ahí fue el comienzo de la guerra del alcohol en la década de los años 20 y 30 del siglo XX pasado. Esa es la herencia maligna corrompida que dejó la guerra del alcohol; reemplaza el vino por jugo de uva en la iglesia evangélica moderna del hoy, que fue un invento de mitad del siglo XIX que nunca fue instituida por los apóstoles del Cristo, ni por el mismo Nuestro Señor Jesucristo. La misma similitud en innovación de la liturgia de los herejes acuarios y del concilio Letrán, Constanza y Trento de Roma. 

"El jugo de uva no fermentado nació en 1869 de una pasión por servir a Dios ayudando a Su Iglesia a dar en su comunión ‘el fruto de la vid’, en lugar del ‘cáliz de los diablos’". El Científico loco legalista Thomas Bramwell Welch.



3) Método gramático-histórico

En 1 Timoteo 5:23, aparece la palabra griega οἴνῳ (oínos) que significa vino, lagar (Strong griego 3631), definido como vino literalmente. Esta palabra οἴνῳ (oínos), en contexto bíblico, donde Pablo le dice a Timoteo que tome vino en lugar del agua por motivo de salud. Esa misma palabra vino (οἴνῳ) en griego aparece en Juan 2:3,9-10, donde convierte el agua en vino fermentado para la fiesta de la boda de Caná. Ahí vemos que el Apóstol Pablo y Nuestro Señor Jesucristo nunca prohibió tomar vino fermentado, lo que sí prohibió fue la embriaguez. 

Esta palabra primitiva en griego se deriva en el hebreo original a la vez como יַיִן (yáyin), que significa libación, mosto, vino, banquete, con alcohol y bebedor (Strong hebreo 3196), que se puede definir como vino fermentado. Esa palabra en el hebreo יַיִן (yáyin) aparece en Génesis 9:21, donde Noé tomó el vino y se embriagó de forma accidental sin saber. Después del diluvio, se cambió el efecto del vino, que no era lo mismo antes del diluvio. Nunca Dios le prohibió a Noé tomar vino, ni lo maldijo por eso. 

En Génesis 14:18, aparece la misma palabra del hebreo יַיִן (yáyin), donde el patriarca Abraham tomó el vino y el pan con Melquisedec como rey y sacerdote de Salem, que representa la figura y sombra futura del Cristo con la Santa Cena. Abraham no se embriagó con el vino; se gozó en la Santa Cena con Cristo, que es el alimento espiritual de los creyentes, y vio el día de la primera venida del Cristo. Por eso Abraham es el padre de la fe de los creyentes del Antiguo y Nuevo Testamento que creen en Jesucristo (donde el judaísmo bíblico se convierte en el cristianismo bíblico, por eso Abraham es el padre de los cristianos que creen en Jesucristo) como Pablo en Gálatas 3:28-29 "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa", y el primero que se gozó de la Santa Cena con pan y vino con el sacerdote y rey Melquisedec. Hasta el mismo Cristo lo testificó ante los judíos incrédulos en Juan 8:56: "Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó". 

Presento varios ejemplos del Métodos Gramático Histórico sobre el tema del vino en la Santa Cena.

Bektor More

Defensores de la Doctrina Bíblica Reformada (DDBR)

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