San Cirilo de Jerusalén sobre el Judaísmo Rabínico y el falso mesías

Judaísmo Rabínico y el falso mesías - San Cirilo de Jerusalén

"El Anticristo ha de venir cuando el fin del Imperio Romano y el fin del mundo sean inminentes. Al principio, haciéndose pasar por un hombre culto y prudente, fingirá moderación y benevolencia; engañará a los judíos haciéndose pasar por el Mesías que esperaban, mediante señales y prodigios falaces propios de sus artes mágicas.



Y dado que ha de presentarse ante los judíos como el Cristo y busca su adoración, con el fin de engañarlos aún más, mostrará un celo extraordinario por el templo; dará la impresión de ser el descendiente de David destinado a restaurar el templo de Salomón.

Más tarde, se distinguirá por una variedad de crímenes crueles e ilícitos que superarán a los de todos los autores de injusticia e impiedad que le precedieron; manifestará contra todos los hombres —pero especialmente contra nosotros, los Cristianos, los santos de Dios— un espíritu sanguinario, implacable, despiadado y astuto.

Tras tres años y medio de tal maldad, será destruido por el glorioso descenso del Hijo Unigénito de Dios, nuestro Señor y Salvador Jesús, el verdadero Cristo; Él matará al Anticristo con el aliento de su boca y lo arrojará al fuego de la Gehena. Nuestra enseñanza no es una invención nuestra, sino que deriva de las Sagradas Escrituras".

~ San Cirilo, obispo de Jerusalén (313-386 d.C.).

Los judíos no son nuestros aliados, son anticristos.

El judaísmo no es la religión de Cristo, es la de los fariseos.

Y los Cristianos no esperan ni participan de ninguna manera en la construcción de un falso tercer templo judío en la Jerusalén terrenal, que sería pisotear y menospreciar la obra perfecta de Cristo: solo aquellos que esperan al enemigo final de Dios, el Hijo de la Perdición, anhelan ese proyecto diabólico.

La Iglesia santa, una y universal, este es el único Templo de Dios, dónde habita la plenitud del Espíritu Santo, construida sobre la Roca que el pueblo judío desechó, pero que ha venido a ser "la Piedra angular" (1 Pedro 2:7).

Entienda quien pueda ...

Escrito Anonimo

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