Charles Spurgeon y la depresión
El Gran Predicador que sufrió depresión
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2 Corintios 12:9-10
Charles Spurgeon lo dijo sin rodeos: "He sufrido muchas veces de depresión de espíritu… tan profunda que temo que ninguno de ustedes haya llegado jamás a tal extremo de tristeza."
El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate. Proverbios 15:13
El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos. Proverbios 17:22
No era un hombre sin fe.
Era el predicador más influyente de su siglo.
La depresión no respeta la teología que uno sostiene.
No se detiene ante los dones, ni ante los años de ministerio, ni ante la claridad doctrinal.
Cae sobre el creyente como la lluvia cae sobre el justo y el injusto —
sin pedir permiso,
sin dar explicaciones.
Y aun así…
Spurgeon siguió predicando.
Siguió estudiando.
Siguió pastoreando.
No porque la oscuridad se hubiera ido,
sino porque Dios no lo soltó en ella.
La iglesia ha cometido dos errores con el sufrimiento interior:
1️⃣ Reducirlo todo a lo espiritual — como si cada tristeza fuera falta de fe.
2️⃣ Reducirlo todo a lo biológico — como si el alma no tuviera peso.
La Escritura no cabe en ninguno de esos dos extremos.
Los Salmos están llenos de hombres que claman desde el fondo,
que no entienden lo que está pasando,
pero no sueltan a Dios.
Eso no es incredulidad.
Es fe… en su forma más desnuda.
Si estás ahí ahora mismo,
eso no te pone fuera de la obra de Dios.
Puede que sea exactamente el lugar
donde su gracia se hace más visible.
No siempre quitando el peso…
sino sosteniendo al que lo carga.
El poder de Dios
no solo se ve en las victorias que se pueden contar.
También se ve en los creyentes
que siguen de pie
cuando no hay razón visible para estarlo.

Comentarios
Publicar un comentario