Autoritarismo Papales Ilegitima

Autoritarismo Papales Romano

La bula papal Unam Sanctam, promulgada por Bonifacio VIII en 1302, contiene una de las afirmaciones más fuertes del papado medieval sobre la necesidad de someterse al Papa para la salvación.

La frase más conocida dice en latín:

“Porro subesse Romano Pontifici omni humanae creaturae declaramus, dicimus, definimus et pronuntiamus omnino esse de necessitate salutis.”

Traducción al español:

“Además, declaramos, afirmamos, definimos y pronunciamos que es absolutamente necesario para la salvación que toda criatura humana esté sometida al Pontífice Romano.”

Es decir, el documento afirma explícitamente que la sumisión al Papa es necesaria para la salvación.

La bula fue escrita en un contexto de conflicto entre el papado y el rey Felipe IV de Francia, defendiendo la supremacía espiritual del Papa sobre los gobernantes civiles.

Esta bula papal 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑒 𝑣𝑖𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒 y por ende todo aquel que no se someta al papado se va a ir al Infierno Eterno según la doctrina oficial de Roma. Es por esto que la Confesión de Westminster dice que el papado es el hombre de pecado, el anti-Cristo profetizado por San Pablo:

2 Tesalonicenses 2:3-4: "Nadie os engañe de ninguna manera, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, mostrándose a sí mismo como Dios."

Confesión de Westminster, Capitulo 25, Artículos 6.

De la Iglesia

No hay más cabeza de la iglesia que el Señor Jesucristo[13]; y no puede en ningún sentido el Papa de Roma ser cabeza de ella; ya que es aquel anti-Cristo, aquel hombre de pecado e hijo de perdición que se exalta en la iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios[14].

[12] Colosenses 1:18; Efesios 1:22; [13] Mateo 23:8-10; 2 Tesalonicenses 2:3, 4, 8, 9; Apocalipsis 13:6.

Así Lutero, Calvino y los demás reformadores pronunciaban abiertamente que el papado es el anti-Cristo y esa fue la razón por la cuál se vieron obligados de reformar la Iglesia de Cristo desde fuera del papismo, aún que jamás fue la idea de formar nuevas iglesias.

Dios tenga Misericordia de todos nosotros.

Maximiliano

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