Respondiendo con los Padres de la iglesia a la Herejía Pelagiana del Ken Wilson
Defendiendo la Doctrina del Pecado Original
El doctor pelagiano hereje Ken Wilson, que niega abiertamente el pecado original, se autoproclama “experto” en los Padres de la Iglesia. Sin embargo, San Ireneo de Lyon —discípulo de Policarpo de Esmirna, quien a su vez fue discípulo del apóstol Juan— lo desmiente de manera frontal, afirmando la necesidad universal de la redención en Cristo, incluso para los infantes.
Como bien ha señalado Edgar Pacheco, Ken Wilson no es protestante. Negar la culpa heredada de Adán, especialmente en los niños, no es un matiz teológico menor: es negar casi todas las Solas del protestantismo histórico.
Negar el pecado original es negar Sola Gratia, Solus Christus y Soli Deo Gloria. Es dinamitar desde la raíz la antropología bíblica que el protestantismo siempre defendió.
En su famosa tesis El fundamento del calvinismo agustiniano, Wilson llega al punto de proponer como “mejores alternativas” al calvinismo nada menos que al catolicismo romano y a la ortodoxia oriental. Dicho sin rodeos: Ken Wilson prefiere que te conviertas en un idólatra que besa yesos antes que abraces la soteriología calvinista y la antropología protestante histórica.
Pero este es el punto clave que muchos no quieren admitir:
al negar la culpa imputada, Ken Wilson no está destruyendo solo el calvinismo.
Está atacando todas las ramas del protestantismo: Luteranos, reformados, anglicanos, arminianos, bautistas particulares y generales, wesleyanos, y aun a una gran cantidad de cristianos pentecostales históricos.
Por eso, los provisionistas no tienen ningún derecho a citar a Martín Lutero, Ulrico Zuinglio, Juan Calvino, Jacobo Arminio, John Wesley, Charles Spurgeon o J. C. Ryle.
Todos ellos repudiaron explícitamente la herejía pelagiana que niega el pecado original y la corrupción heredada de Adán.
Negar el pecado original no es una “nueva lectura”.
Es una vieja herejía, ya condenada por la Iglesia antigua y rechazada de forma unánime por el protestantismo histórico.

Comentarios
Publicar un comentario